


Para paliar el deterioro que con el paso del tiempo fue sufriendo su policromía el retablo mayor de San Pablo fue repintado en varias ocasiones, pero en 2007 recuperó todo su primitivo esplendor tras ser sometido a una restauración muy minuciosa. A modo de muestra, en estas dos fotografías de detalle tomadas durante ella se aprecia la forma en que los repintes y su oxidación habían ido alterando el rico colorido y dorado originales, que quedaban enmascarados bajo las capas de pintura y barnices.
En el libro El Retablo Mayor de la Iglesia Parroquial de San Pablo de Zaragoza - Restauración 2006 (ISBN 978-84-8380-019-5) editado conjuntamente por el Ministerio de Cultura, el Gobierno de Aragón y la Caja de Ahorros de la Inmaculada, se presenta un excelente estudio histórico-artístico sobre esta obra de Forment realizado por Carmen Morte García —catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza— y el resumen del proceso de la restauración —redactado por Ana Carrassón López de Letona, restauradora del Instituto del Patrimonio Histórico Español, IPHE—, a los que acompañan intresantes notas y anexos documentales.