Alero de la Puerta Tramontana (1594, Maese Antón de Prado)
 Agrega esta página a tus preferidas o compártela en tu red social    Compartir

La cripta del Capítulo Eclesiástico de San Pablo

Cripta del Capítulo Eclesiástico de San Pablo (1676)Destinada a usos funerarios, la cripta de la iglesia de San Pablo se construyó en el año 1676, fecha que consta en una de las columnas que sustentan su bóveda, y en ella se efectuaron sepelios hasta el último día de febrero de 1832.

En la cripta, a la que sin embargo no se menciona así en los documentos parroquiales antiguos sino utilizando indistintamente los términos panteón y carnerario (voz aragonesa para expresar lugar o espacio destinado a enterramientos), sólo eran sepultados los sacerdotes que formaban parte del Capítulo Eclesiástico de San Pablo. Sus cadáveres permanecían en los nichos practicados en los muros durante 50 años, al cabo de los cuales los restos se exhumaban y eran trasladados al cementerio común de la iglesia, que se extendía frente a la Puerta del Fosal –llamada precisamente de ese modo porque se abría al camposanto—.

La cripta se encuentra bajo el coro y tiene un total de 48 tumbas, 47 de ellas ocupadas, distribuidas en 10 tramos de 5 ó 4 nichos cada uno. El nombre, cargo en su caso y fecha de fallecimiento o de sepelio de los presbíteros está Lápida del Beneficiado Andreu (1824)escrito con tinta negra sobre pequeñas planchas de madera de pino; la acción del tiempo ha ido desvaneciendo en gran medida las inscripciones, pero desde 2006, como resultado de una exhaustiva labor de investigación llevada a cabo por el Área de Patrimonio de la Parroquia, todas las tumbas del Panteón Eclesiástico de San Pablo están identificadas. Merced a esta investigación se sabe, por ejemplo, que la sepultura más antigua data del 8 de enero de 1789 (correspondiente al Licenciado Esteban Viñales) y la más moderna del 29 de febrero de 1832 (donde reposa el Reverendo Antonio Boned, último sacerdote capitular al que se inhumó en la cripta).

Lápida del Rvdo. Manuel Abadal (1804)La única sepultura cuya lápida no es de madera es la que ocupa el Doctor Manuel Abadal, fallecido el 29 de marzo de 1804 a la edad de 50 años. Su lápida, de piedra negra, está rematada por un pequeño altorrelieve policromado en el que una calavera tocada con bonete sacerdotal descansa sobre dos tibias cruzadas; el extenso laude, escrito en latín con letras doradas, glosa las numerosas virtudes humanas y académicas que adornaron al Doctor Abadal, catedrático de la Universidad de Zaragoza.

Muchas fueron también las virtudes que adornaron a Mosen Pedro Dosset, muerto en 1949; una lápida de cerámica le recuerda en la cripta, aunque sus restos yacen en la capilla de Abiego —ubicada en la zona del claustro no abierta a la visita—, adonde fueron trasladados en 1950 desde el cementerio de Torrero previa dispensa concedida por la Santa Sede para inhumarlos en el templo.

La cripta está asimismo cerrada a las visitas, pero se abre cada año los días 1 y 2 de noviembre (festividad de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, respectivamente); en algunas ocasiones, incluso, se celebra misa en el pequeño altar con el que cuenta. No es un recinto que destaque por su valor arquitectónico o artístico, pero sí lo tiene en el aspecto etnográfico, ya que es reflejo y memoria de ritos, tradiciones y costumbres observados respecto a la muerte, siempre tan indisolublemente ligada a la existencia humana.