Detalle del frontal del altar mayor (1711, Pablo Pérez)
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Índice de Boletines

Boletín Parroquial — 2 de marzo de 2008

La Cruz

«El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo,
cargue con su cruz cada día y se venga conmigo.»
(Lc 9,23)

Os invito a que estos días que quedan de Cuaresma y durante la Semana Santa os centréis en la contemplación silenciosa y profunda de la Cruz, símbolo que representa a Cristo y su misterio de salvación. Símbolo de la nueva alianza realizada en la Pascua de Jesús, ilumina nuestra vida. Nos da esperanza. Nos enseña el camino. Nos asegura la victoria de Cristo. Nos compromete a seguir el mismo estilo de vida de Jesús para llegar a la nueva existencia del resucitado. En la Cruz está completada la Buena Noticia del Evangelio.

La señal de la cruz

Gesto sencillo lleno de significado, es una verdadera confesión de nuestra fe: Dios nos ha salvado en la Cruz de Cristo. Es un signo de pertenencia: al hacer sobre la persona esta señal es como si dijéramos: estoy bautizado, pertenezco a Cristo. Él es mi salvador, la Cruz de Cristo es el origen y la razón de ser de mi existencia cristiana. Repetir este gesto nos recuerda que estamos salvados, que Cristo ha tomado posesión de nosotros, que estamos de una vez para siempre bendecidos por la Cruz que Dios ha trazado sobre nosotros. Desde el Bautismo estamos signados con la Cruz de Cristo como señal de pertenencia, con el compromiso de conocerle y seguirle y como prueba de que Cristo nos fortalece con la señal de la victoria.

Por todo ello, cuando colocamos una Cruz en nuestra casa, o la veneramos en la iglesia o nos hacemos la señal de la Cruz al empezar el día, al salir de casa, al empezar la Eucaristía o al recibir la bendición final, debería ser un signo de nuestra alegría por sentirnos salvados por Cristo, por pertenecerle desde el bautismo. Un signo de victoria y de gloria: «Como cristianos nos gloriamos en la Cruz de Nuestro Señor Jesús» (Gal 6,14). Y nos dejamos abarcar, consagrar y bendecir por ella. La imagen o la señal de la Cruz repetida quiere ser un compromiso: indicarnos camino pascual de muerte y resurrección, que recorrió ya Cristo, y que nos invita ahora a recorrer.

Movimiento parroquial durante 2007

A lo largo del pasado año 2007 el número de bodas, bautizos y defunciones habidos en la Parroquia ha sido el siguiente: